La geometría de las bicis de ruta no ha variado significativamente por décadas pese a la introducción de nuevos materiales y tecnología de construcción por una muy buena razón: es una máquina muy versátil y eficiente. En esta nota veremos que aún para los triatletas que solo participan en competencias sin drafting es una herramienta de entrenamiento muy útil.

En notas anteriores vimos las diferencias de geometría entre las bicis de triathlon y las bicis de ruta (Bicis específicas de Triathlon) y una estimación cuantitativa de lo ventajosas que resultan para el triathlon sin drafting (Importancia de la Aerodinámica en el triathlon s/drafting), pero existen algunos compromisos de diseño y es importante no perder de vista que la bici con geometría de triathlon está diseñada para una aplicación especial (el triatlón s/drafting y el ciclismo contrarreloj) y no es una bici de propósito general.

La bicicleta de ruta con geometría tradicional tiene ventajas en situaciones que requieren una rápida capacidad de respuesta como es el caso de las pruebas de pelotón y también en descensos a muy alta velocidad, las razones para este comportamiento son una distribución de peso más apropiada (más retrasada) y una configuración del frente con los cambios y los frenos accesibles simultáneamente.

Por ejemplo, si vemos algún Ironman que se corre en montaña, como Niza en Francia, podremos observar que muchos usan bicicletas de ruta ya que bajar a altísimas velocidades por caminos zigzagueantes exige mucha maniobrabilidad, que la bicicleta de triathlon no es capaz de aportar.

Lo mismo ocurre en las pruebas de triathlon con drafting permitido, en donde el atleta debe estar atento para maniobrar en fracciones de segundo ante cualquier movimiento lateral o cambio de ritmo del resto de los atletas del grupo.

Es bastante evidente que, en estas situaciones, la bicicleta con geometría específica de triathlon no es la mejor elección y la bici con geometría tradicional de ruta tiene un comportamiento superior. En lo sucesivo veremos que, además, es una excelente herramienta de entrenamiento aún para los triatletas que solo compiten en pruebas con prohibición de rodar en pelotón y que, en carrera, utilizan bicis específicas de triathlon.

Bicis de ruta como herramienta de entrenamiento

Hay dos razones por las que aún un triatleta de larga distancia que solo compita sin drafting debería tener una bici de ruta, una es sencilla de entender: si uno está rodando en un grupo de entrenamiento no es demasiado conveniente tener los frenos separados de los cambios.

La segunda está relacionada con la biomecánica: considerando que no es recomendable rodar en grupo compacto en posición aerodinámica por los riesgos que acarrea debido a la disminución de la maniobrabilidad y tiempo de reacción para frenar, la opción para aumentar la seguridad -si uno no vá en primera fila- termina siendo rodar tomado de la forma y el problema es que esta posición es, desde el punto de vista biomecánico, sustancialmente diferente a la posición aerodinámica.

Hay una única posición realmente útil en la bici de triathlon/contrarreloj y es en el acople, cada vez que uno no va en el acople, sería mejor rodar en una bici de ruta
La razón es que una buena posición en una bici de ruta es una versión rotada de una buena posición en una bici de triathlon y viceversa (ver Posición en bici para triatletas), de manera que el reclutamiento muscular es similar en ambos casos, algo que no ocurre en la bici de triathlon cuando vamos tomados de la forma -fuera de la posición aerodinámica- donde el ángulo de la cadera se encuentra mucho más abierto.

Las siguientes fotos del múltiple campeón del mundo de ciclismo contrarreloj Fabian Cancellara ilustran muy bien este aspecto, su posición en bici de ruta:


muestra un ángulo de cadera mucho más parecido al de su posición en bici de contrarreloj cuando vá en el acople:


que su posición en la bici de contrarreloj cuando vá fuera del acople:


Es bastante evidente que cuando uno rueda fuera del acople está entrenando en una posición que es MUY diferente a la posición en la que quiere competir, este problema se agrava cuanto más adelantado esté el asiento ya que la posición fuera del acople tiende a ser muy erguida, probablemente mucho más que en el caso de Cancellara.

Las bicis de ruta permiten tres posiciones: con las manos en los frenos (Fabián Cancellara en la primer foto), con las manos en la parte curva del manubrio y con las manos en la parte recta de la forma. En los tres casos el ángulo de la cadera permanece relativamente constante debido a que el ciclista tiende a retrasarse en el asiento a medida que sube el torso (con las manos en la parte recta de la forma) y adelantarse a medida que lo baja (con las manos en la parte curva de la forma), adicionalmente la mayor o menor flexión de los codos permite un ajuste adicional del ángulo.
 
Si bien cuando uno rueda en una bici de triathlon fuera del aerobar también es posible bajar el torso flexionando los codos, esta posición es muy incómoda y difícil de sostener por períodos prolongados debido al mayor peso que deben soportar los brazos en una posición adelantada y, de todas maneras, no se llega a ir tan bajo como en el acople.

Esta versatilidad de posiciones -en las cuales se puede mantener el mísmo ángulo de cadera- tanto en una escalada, un descenso, un sprint, en el medio de un pelotón o simplemente rodando, combinada con una distribución de peso que le otorga comodidad y estabilidad, son los aspectos que convierten a la bici de ruta en una herramienta de entrenamiento tan útil. El resultado es que logramos aumentar las situaciones en las que podemos entrenar en condiciones biomecánicas similares a las de competencia. Para esto no es necesario una bici de ruta de alta gama, un modelo básico cumplirá perfectamente con este propósito pero es esencial que la posición sea la adecuada.

Por supuesto que sigue siendo importante entrenar en la bici específica de triatahlon con la que vamos a competir pero podemos reservar su uso a aquellas situaciones donde la podemos usar para lo que fue diseñada: pedalear en el acople a intensidades más elevadas, por ej. en los trabajos de intensidad por circuitos o rutas despejadas y en solitario o en grupos pequeños con buena separación.

NB: gran parte del contenido de esta nota, incluyendo las imágenes, está basada en el artículo publicado por Jordan Rapp (ingeniero aeronáutico y triatleta profesional, ganador de las últimas dos ediciones del Ironman de Arizona y la última del Ironman de Canada): WHY TRIATHLETES *NEED* A ROAD BIKE.

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