Muchas veces escuchamos o leemos que ir más bajo en el frente no necesariamente es más aerodinámico y, si bien esto es cierto como afirmación general, en la realidad de la mayoría de los triatletas amateurs y no pocos de los profesionales la posición es suficientemente "alta" como para que bajar el frente se traduzca en una mejora aerodinámica. La pregunta que intentaremos responder en esta nota es si existe alguna guía o lineamiento sencillo para poder determinar cual es el punto a partir del cual no resultaría conveniente seguir bajando el frente.

Introducción

En notas anteriores hemos analizado la importancia que tiene las posición en el rendimiento en pruebas sin drafting debido a la preponderancia que la resistencia aerodinámica que presenta el cuerpo del ciclista tiene entre las fuerzas que dificultan el avance en terreno llano (Potencia y Aerodinámica en el Ciclismo), también vimos algunas pautas a tener en cuenta para lograr disminuir la resistencia aerodinámica sin perjudicar la potencia de pedaleo utilizando bicicletas con geometría específica para triathlon (Bicis específicas de Triathlon y Posición en Bici para triatletas).

Por lo que hemos visto existe un rango de posiciones dentro de las cuales la resistencia aerodinámica va disminuyendo pero que pueden requerir un proceso de adaptación y ciertos sacrificios en cuanto a comodidad:

  • Por un lado, aún sin llegar a extremos donde se afecta la producción de potencia, existe un cierto compromiso entre la reducción de la resistencia aerodinámica y el confort: a medida que los hombros van mas bajos es más difícil mirar hacia adelante, aumenta la tensión en la zona cervical y es necesario utilizar más la visión periférica.
  • Por el otro a medida que la posición "rota hacia adelante" se va modificando la zona de apoyo en el asiento aumentando la presión en zonas blandas (perineo) que, en algunos casos, pueden hacer necesario o conveniente la utilización de asientos específicos como el ISM Adamo.

Es importante no perder de vista que el nivel de confort requerido es bastante individual y, en buena medida, está relacionado con el objetivo primario del atleta: para alguien con mucha experiencia y entrenamiento que aspira a ganar la competencia (o su categoría o clasificar a Hawaii) probablemente será suficiente con que la posición se pueda mantener durante la duración de la prueba con la adaptación adecuada, mientras que alguien con menos experiencia y entrenamiento que solo quiere completar la prueba probablemente preferirá una posición más confortable aunque la resistencia aerodinámica sea mayor y, en medio de estos extremos, tenemos un amplio rango de compromisos.

En lo que sigue analizaremos los lineamientos a tener en cuenta si (y solo sí) el objetivo es minimizar la resistencia aerodinámica.

Altura del frente

La idea básica es que el ángulo que forma el torso con respecto a la horizontal está relacionado directamente con el área frontal efectiva, reducir este ángulo tiende a reducir el área frontal efectiva y con ella la resistencia aerodinámica, si bajamos el frente hasta colocar el torso en posición horizontal no sería necesario, ni probablemente conveniente, seguir bajando.

En el caso de los atletas que llevan una espalda plana este criterio es sencillo de evaluar pero cuando la espalda forma una curva es necesario prestar atención al tramo superior o utilizar el siguiente lineamiento comentado por el Dr. Andrew Coggan y atribuído a John Cobb, en base a la experiencia con pruebas en tunel de viento, consiste en verificar que el punto más alto del hombro (el llamado proceso acromial) indicado por la flecha en la siguiente figura:

quede ubicado en una posición nivelada (o incluso por debajo) del inicio del músculo dorsal ancho (latissimus dorsi) que se señala en la siguiente figura:

En la siguiente fotografía podemos ver indicado por la línea roja superior como la posición de Julie Dibbens cumple con este criterio:


Posición de los brazos

La línea roja inferior muestra la aplicación de otro lineamiento relacionado: los antebrazos nivelados o ligeramente inclinados hacia arriba de manera que la parte superior de las manos no quede por debajo de la fosa cubital (el lugar donde normalmente se realizan las extracciones de sangre).

En una vista de frente deberíamos considerar dos lineamientos adicionales:
1) Manos relativamente juntas
2) Separación de codos que no supere la separación de las rodillas.

Conclusiones

La experiencia de la gente que ha trabajado mucho en tunel de viento indica que, si el interés primario es obtener la posición más aerodinámica posible orientada a lograr la mayor velocidad con la potencia que podemos generar, deberíamos tratar de cumplir con estas cuatro reglas básicas, sin descuidar las relacionadas con la altura del asiento y el ángulo medio de cadera ya comentados en otras ocasiones y relacionadas con la necesidad de no perder potencia de pedaleo ni perjudicar la posterior carrera (ver Altura del Asiento e Influencia de la posición en el ciclismo y la transición a la carrera).

Por último, pero no menos importante, si contamos con un medidor de potencia vamos a poder verificar con relativa facilidad si el cambio de posición en la bicicleta afectó nuestra capacidad de generar potencia o no, adicionalmente podríamos cuantificar el área frontal efectiva para comprobar si la nueva posición es, efectivamente, más aerodinámica que la anterior, esto último no es tan sencillo como lo anterior y será tema de una nota futura.

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